miércoles, 11 de septiembre de 2019

Jugando a Crusade and Revolution: The Spanish Civil War, 1936-1939

Últimamente a lo que más le estoy dando es a esto de los cartoncitos: juegos de mesa de tablero, a menudo wargames, cuyos componentes son de papel y cartón y, ocasionalmente, también incluyen miniaturas de plástico (que viene a ser una tendencia al alza en los últimos años).

El último juego que he puesto sobre la mesa es Crusade and Revolution: The Spanish Civil War, 1936-1939, un wargame de tablero que ya ví por las mesas de juego en su fase de pruebas en las Jornadas de El Último Tercio en Alcorcón en 2007.

La edición que yo tengo


Mi versión del juego es la Compass Games en inglés, con las cartas traducidas impresas en alguna imprenta online tipo ArtsCow o similar.

El sistema del juego se basa en otro juego, Senderos de Gloria (en español por Devir como ya comenté hace años), un juego de la Primera Guerra Mundial. Creo que la adaptación es buena porque nuestra guerra civil se pareció más a la Primera que a la Segunda Guerra Mundial.

El sistema es el habitual de motor de cartas: puedes usar la carta para usar el evento que viene escrito (y a veces te obligará a sacar la carta del juego), o puedes usar su valor numérico para otros menesteres: mover tropas tácticamente, moverlas estratégicamente, realizar ofensivas o reemplazos a aplicar a final del turno.

La gracia de estos juegos es la presión en la toma de decisiones: me gustaría usar el evento este porque es molón y me dará puntos de victoria, pero necesito urgentemente tapar este hueco en mis lineas, pero también me gustaría realizar un ataque en ese punto débil del enemigo... pero claro, tengo que tener en cuenta que necesitaré ir recuperando las pérdidas que voy teniendo.

Las cartas son todas con "sabor" a Guerra Civil, y dan mucho color a las acciones durante la partida.

Ejemplo de las cartas

Una serie de situaciones presionan al jugador Nacional a tomar el "camino histórico" (intentar salvar los asedios, las zonas aisladas de Granada y Oviedo, unir Andalucía y Castilla la Vieja y realizar algún ataque sobre Madrid), pero no impide que tome decisiones nuevas según se vaya presentando la partida.

El jugador Republicano por lo general estará a la defensiva, intentando atrincherarse y tapando huecos (¡Resistir es Vencer!), y el jugador Nacional deberá tomar la iniciativa para ir asaltando y ocupando posiciones republicanas que hundan la moral y el espíritu de resistencia.

Tampoco voy a explicar mucho más el juego porque hay estupendas reseñas por internet donde explican mejor y más extensamente las virtudes y defectos del juego.

Pero yo vengo a hablar de mi partida.

Imagen relacionada
Esto mismo, pero de mi partida de ayer

Ayer quedé con Àngel, un "nuevo fichaje" en nuestras partidas wargameras y decidimos darle al susodicho juego.

Él decidió llevar a los Nacionales ya que le apetecía más dar que recibir. Empezó con los típicos compases de avances hacia Bajadoz.

Como yo llevaba los Republicanos, todas las fotos son desde mi lado de la mesa, con lo que se ven "boca abajo". Disculpad los inconvenientes que os puedan ocasionar.

Yo movilicé mis reservas e intenté taponar toda la zona, mientras construía improvisadas posiciones con las que retrasar el avance. Los combates en torno a Zafra se sucedían, lo que me permitía ir ganando tiempo.


Cuando ya han logrado liberar suficiente espacio en Extremadura, ya estamos a mediados del turno 3, y la presión por atacar Madrid empieza a picar.

Por el norte las milicias carlistas habían logrado tomar San Sebastián, pero fueron rechazados varias veces sobre las posiciones fortificadas en Durango.

Y los republicanos habían logrado desembarcar en Mallorca, que no pudo ser reforzada suficientemente por los nacionales, que fue ocupada durante ese turno.

Situación a mediados del turno 3, con Mallorca a punto de ser conquistada por la República

El jugador Nacional desplegó los restos de sus tropas africanas en los alrededores de Madrid, pero la sierra de Guadarrama estaba bien guarnecida, y apenas pudieron llegar a los alrededores de Madrid y Toledo, defendidos por brigadistas internacionales.

Aprovechando el Invierno 36, los republicanos lanzaron una ofensiva sobre Córdoba e intentaron copar a algunas tropas en Andalucía oriental aprovechando la llegada de tanques soviéticos a Málaga, pero la llegada oportuna de "voluntarios" italianos logró taponar y para la ofensiva.

Aun así, los republicanos aprovecharon su último movimiento para avanzar por unas desguarnecidas Badajoz y Cáceres, que subió la Moral Republicana lo suficiente para dar la partida por ganada.

Estado final de la partida en el Turno 5, invierno del 36-37.


1 comentario:

  1. Jose Noguerol Vizcaíno24 de septiembre de 2019, 1:05

    Interesante reseña. Y más interesante saber que se ha completado una partida al quinto turno. Para este conflicto hay que reconocer que es todo un logro.
    Felicidades, chicos...

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